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viernes, 26 de septiembre de 2014

LAS 9 DECLARACIONES SATÁNICAS - ANTON SZANDOR LAVEY


1. ¡Satán representa complacencia, en lugar de abstinencia!

2. ¡Satán representa la existencia vital, en lugar de sueños espirituales!

3. ¡Satán representa la sabiduría perfecta, en lugar del auto engaño hipócrita!

4. ¡Satán representa amabilidad hacia quienes la merecen, en lugar del amor malgastado en ingratos!

5. ¡Satán representa la venganza, en lugar de ofrecer la otra mejilla!

6. ¡Satán representa responsabilidad para el responsable, en lugar de preocuparse por vampiros psíquicos!

7. ¡Satán representa al hombre como otro animal, algunas veces mejor, la mayoría de las veces peor que aquellos que caminan en cuarto patas, el cual, por causa de su "divino desarrollo intelectual" se ha convertido en el animal más vicioso de todos!

8. ¡Satán representa todos los llamados "pecados", mientras lleven a la gratificación física, mental o emocional!

9. ¡Satán ha sido el mejor amigo que la Iglesia siempre ha tenido, ya que la ha mantenido en el negocio todos estos años!

Tomado de "La Biblia Satánica - Anton Szandor Lavey"

jueves, 7 de agosto de 2014

DECIMOQUINTO DÍA: "EL OSCURO ORIGEN DEL CRISTIANISMO" - NIMROD DEL ROSARIO



Es ésta una larga historia que aquí sólo puedo resumir. Para ello sería necesario afianzar el Culto en las sociedades germano romanas recientemente formadas en Europa. Y la mejor manera de afianzar el Culto, es formalizarlo y plasmar esa forma en las masas; centrar a la sociedad en torno a la forma del Culto. ¿Dónde comienza la forma de un Culto, cuál es el extremo más visible para las masas? Evidentemente, el Culto comienza por el Templo, lo que primero aparece al creyente. En verdad, lo más importante del Culto es el Ritual; pero todo sitio donde se practica el Ritual es un Templo pues el Templo es el Espacio Sagrado donde se puede realizar el Ritual.

En esa empresa ocuparían el esfuerzo toda la casta sacerdotal de Occidente. Se lograría principalmente por la unificación religiosa y la función fijadora del Culto que ejerce todo Templo sobre las masas. Pero habría más: también se requería la formación de un poder financiero y militar.

El Culto oficial de las sociedades europeas era el cristiano, así que los Templos habrían de responder a los Ritos de la Iglesia. Claramente, se advierte que el plan requiere la efectivización de dos condiciones: la primera es que las masas tomen conciencia de la necesidad del Templo para la eficacia del Ritual; y la segunda es que se disponga, en el momento en que esta necesidad alcance su máxima expresión, de los hombres capaces de satisfacerla mediante la construcción de Templos en grandes cantidades y volúmenes. La primera condición se cumpliría por la constante y permanente prédica misionera; la segunda, con la fundación en Occidente, de un Colegio Secreto de Constructores de Templos.  Mas ello no ocurrió de entrada, pues se debía concretar el plan comenzando por la primera condición.

La oportunidad es producto del nacimiento, en el siglo VI, del “monacato occidental”, tradicionalmente atribuido a San Benito de Nursia. Realmente, solo la ignorancia de los europeos pudo sostener semejante atribución durante mil doscientos años; empero, pese a que desde el siglo XVIII se conoce en Occidente con bastante precisión la historia de las religiones del Asia, todavía hoy en día hay quienes sostienen tercamente esa patraña, entre ellos, el dogma oficial de la Iglesia Católica: mas, para comprobar el engaño, solo hay que tomar un avión, viajar al Tíbet, y observar allí los monasterios budistas de los siglos III y II A.J.C., es decir, ochocientos años anteriores a San Benito, cuyas reglas internas y construcciones son análogas a las benedictinas. La oración y el trabajo eran allí la Regla, tal como en la fórmula ora et lavora de San Benito; pero, lo más importante, lo más revelador de la comparación, resultará sin dudas el descubrir que los monjes tibetanos se dedicaban al oficio de copistas, es decir, de reproducir y perpetuar antiguos documentos y libros, y a conservar y desarrollar el arte de la construcción de Templos, igual que los benedictinos. Y no hay que insistir, porque es suficientemente conocido, que aquellos monasterios constituían centros de difusión religiosa por la acción de los monjes misioneros y mendicantes que allí se preparaban y enviaban por toda el Asia.

A la luz de los conocimientos actuales, sin embargo, cualquier persona de buena fe ha de admitir que la institución del monacato oriental data del siglo X antes de Jesús, o sea, es por lo menos 1.400 años anterior a la aparición del monacato occidental. Para refrescar la memoria a este respecto, conviene recordar los siguientes datos: en primer lugar, que los himnos más antiguos del Rig Veda y los Upanishads mencionan las comunidades brahmánicas munis y vrâtyas; en segundo lugar, que en la Época de Buda, personaje histórico del siglo VII A.J.C., ya existían âshrams desde cientos de años antes; y por último, que si la reforma religiosa budista se extiende rápidamente en la India, China, Tíbet, Japón, etc., es porque ya existían los grupos que se iban a transformar en Sanghas.

Pero no se trata de que los benedictinos fuesen budistas o tuviesen algo que ver con el budismo. 

En los primeros siglos de la Era Cristiana cuando el Imperio Romano admitía el “paganismo” y mantenía contacto con los pueblos del Asia, se conocía perfectamente la existencia de la vida monacal oriental; incluso hombres ilustres como Apolonio de Tiana, contemporáneo de Jesús, habían viajado al Tíbet y recibido instrucción en sus monasterios. Algunas sectas gnósticas, que llegaron a comprender y a oponerse, han dejado testimonio de que ello se conocía en las principales ciudades del Medio Oriente: Alejandría, Jerusalén, Antioquía, Cesárea, Éfeso, etc. Pero la institución de los monasterios no se establece de la noche a la mañana: es necesario seguir un estricto proceso de formación, con ese método los Sacerdotes brahmanes impusieron el hinduismo y los sacerdotes budistas, previa deformación de la doctrina del Kshatriya Sidhartha, crearon el monacato budista tibetano, chino, indio y japonés. Ese método determina que se debe comenzar por una etapa de anarcomisticismo social, caracterizada por la proliferación de iluminados, ermitaños, y Santos: esta fase tiene el objetivo de fomentar la creencia de que la futura institución monacal es un producto espontáneo del pueblo, que nace y se nutre del pueblo. De este modo los pueblos aceptarán naturalmente la existencia y obra de los monasterios, y, lo que es más importante, también lo aceptarán los Reyes y gobernantes. Y ese método infalible es aplicable en cualquier pueblo y con el concurso de cualquier religión.

En el marco del judeocristianismo, ya en el siglo I comienza a aplicarse el método y así surgen en Medio Oriente multitud de ascetas y Santos que se retiran a los desiertos y las montañas para vivir en soledad. Durante los siglos II y III crece tanto la población de anacoretas que muchos deciden juntarse bajo el mando de un Santo superior y el orden de alguna regla: se constituyen entonces las comunidades de cenobitas; no obstante, la comunidad de los cenobitas no alcanza aún el grado de unión requerido para el modo de vida monacal pues cada miembro continúa con la vida ermitaña y solo se reúnen para orar y alimentarse. Y junto a los anacoretas y los cenobitas, vagan por todas partes los “frailes errantes”, versión occidental de los “monjes mendicantes orientales”. Para el siglo V, las colonias de anacoretas y los cenobios, sumaban miles y miles de miembros en Egipto, Palestina y Medio Oriente: en una sola diócesis de Egipto, Oxyrinthus, vivían veinte mil ermitañas y cien mil ermitaños anacoretas, mientras que en vida de San Pacomio existían siete mil monjes cenobitas en sus monasterios, que llegan a cincuenta mil en el siglo V. 

El momento propicio para instituir el monacato occidental, y para difundir el engaño de que consistía en una creación original judeocristiana, se iba a presentar después de la muerte del Emperador Teodosio, en el año 395, cuando el Imperio Romano se reparte entre sus dos hijos Arcadio y Honorio. Arcadio se establece en Constantinopla, dando inicio al Imperio Romano de Oriente, que duraría hasta el año 1453. Honorio hereda el Imperio Romano de Occidente, con Roma, que se deshacería ochenta años después frente a la presión de las hordas bárbaras: luego del año 476, el Imperio de Occidente se divide en múltiples Reinos romanogermánicos y comienza un proceso colectivo de aislamiento y decadencia cultural. No solo con el Asia quedan cortados los lazos culturales sino con la misma Grecia; pero la sociedad europea ya estaba preparada para la institución monacal: durante siglos había visto pasar a los frailes errantes procedentes de Tierra Santa y escuchado las historias de los anacoretas y cenobitas orientales; incluso muchos peregrinos viajaban a Tierra Santa y allí adoptaban la vida ascética, conservando a su regreso las costumbres adquiridas; en ese momento, siglo VI, no existe zona montañosa europea donde no habiten ermitaños cristianos. Pero una vez establecido el orden de los monasterios, todos olvidarían el origen oriental de la institución monacal.

Justamente, de los monasterios benedictinos saldrán las copias y traducciones de los libros más fecundos de la cultura griega, que no tuvo institución monacal, y se “perderá” todo vestigio de las culturas de Extremo Oriente; vestigios que habían existido en el Imperio Romano y que misteriosamente desaparecen de Europa al tiempo que “aparecen” los libros más adecuados para empujar a occidente hacia el desastre espiritual del Renacimiento y la Edad Moderna, es decir, los libros en que se expone el racionalismo y la especulación griega, raíz de la “Filosofía” y de la “Ciencia” moderna. Nada se dirá, a partir de la Cultura benedictina, sobre el origen de las civilizaciones europeas, ni sobre las religiones de los pueblos del Asia, ni siquiera sobre la de los recientes germanos, a quienes se obligará a olvidar sus Dioses y creencias, y sus alfabetos rúnicos. Y nada se dirá, por supuesto, que pueda relacionar a la institución monacal occidental con otras Culturas, que pueda despertar la sospecha de que lo ocurrido en Europa es una historia repetida en otras partes, la conclusión de un método de Estrategia Psicosocial para ejercer el control de las sociedades humanas. Recién después del siglo IX, por la presencia de los árabes en España, y del siglo XII, por la transculturalización que causan las Cruzadas, algunos Espíritus alertas advierten el engaño. 

San Benito, que nació en el año 480, funda en el 530 el monasterio modelo de Monte Cassino y redacta en el 534 su célebre Regla. Que recibió instrucción de los “Ángeles” no caben dudas porque su Regula Monachorum es una fiel reproducción de la Regula Magistri Sapientiae (1). Al morir en el año 547, y “subir al Cielo por un camino custodiado por Ángeles” según presenciaron muchos monjes, las bases del “monacato occidental” estaban echadas: ése era “el momento” largamente esperado para irrumpir en los países continentales de Europa.

San Patricio, va al Continente para estudiar la Doctrina Cristiana, regresa en el año 432, procedente de Roma, investido de Obispo y con la autorización papal para evangelizar Irlanda. Inmediatamente funda muchos monasterios, algunos realmente importantes como los de Armagh y Bangor donde se celebrarían Sínodos y existirían escuelas religiosas. Los siguientes ciento treinta años, desde la muerte de San Patricio en 462 hasta la partida de San Columbano en el año 590, se emplean a fin de dar forma a la “Iglesia de Irlanda”, vale decir, a fin de organizar su futuro asentamiento continental.

El año 590 señala “el momento” histórico en que los planes empiezan a ejecutarse rigurosamente. El “lugar” donde se desarrollará el Colegio de Constructores de Templos ya está listo: son los monasterios de la Orden de San Benito. Y ya ha sido elegido Papa el monje benedictino Gregorio, que años antes en Constantinopla “convoca a los monjes irlandeses”, y los integra a la Orden de San Benito. En el mismo año 590 parte hacia Francia San Columbano, procedente del gran monasterio de Bangor. En Francia se dedica a fundar monasterios basados en la Regula Monachorum: cuenta en todo momento con el apoyo de San Gregorio Magno, quien recibe a San Columbano en Roma más de una vez. Luego del de Anegray establece el monasterio de Luxeuil, de vasta influencia en la región, y el famoso de San Golen, a orillas del lago Zurich, entre muchos otros. San Columbano muere en el año 615, en el monasterio lombardo de Bobbio, dejando su misión prácticamente cumplida: cientos de monasterios en las Galias, en Suiza y en Italia, es decir, en los antiguos asentamientos celtas, bajo la dirección de los “monjes irlandeses”, integrados a la Orden de San Benito.

Hay que recordar que en el año 589 se desarrolla el III Concilio de Toledo donde el Rey Recaredo, por influjo del Obispo de Sevilla San Leandro, se declara “católico romano”, junto con la Reina y toda la corte del Reino visigodo. No debe sorprender, pues, que se precipiten en España a partir del nefasto año 590. 


Notas: El texto lo adapté al contexto histórico, porque el original de la novela contiene conceptos conspiranoicos y esotéricos dudosos que se encuentran fuera de la temática del blog.

(1) La Regula Magistri Sapientiae es un manuscrito anónimo de difusión universal conocido en occidente desde el siglo II por diferentes sectas cristianas y gnósticas judías, tres siglos antes de que San Benito escribiera su Regula Monachorum.

Tomado de "El Misterio de Belicena Villca - Nimrod del Rosario"

LA FALSA "INFERIORIDAD" DEL HOMBRE FRENTE AL UNIVERSO - NIMROD DEL ROSARIO

Vamos a advertir aquí sobre un prejuicio cultural sólidamente establecido en nuestra época, cuya formulación tiene toda la apariencia de estar fundamentada en "la ciencia", pero que en verdad se asienta en el realismo ingenuo, en el racionalismo y en el temor. Nos referimos a la objeción que suele hacerse, contra cualquier intento de vincular teleológicamente al hombre y al Universo, de que "el universo es demasiado grande" frente a la "pequeñez del hombre"; un hombre reducido al ámbito terrestre, es decir, a un planeta entre varios del sistema solar; un sistema solar entre millones que conforman la galaxia "vía láctea"; una galaxia entre billones que pueblan el Universo; un Universo inconmensurable, que se expande y que se equilibra, tal vez, frente a otros Universos de antimateria. Frente a semejante macrovisión teórica el hombre sencillo se detiene desconcertado y, posteriormente, adopta las actitudes clásicas de quien se encuentra bajo la presión de un mito: humillación, sumisión, devoción, resignación, etc. La forma más corriente de este mito es la oposición "Universo enorme frente a la insignificancia humana"; mito que ha ayudado a actualizar el anteojo de Galileo, los radiotelescopios, los cohetes a propergol; los satélites artificiales, los modelos estelares fisicomatemáticos computarizados, etc., pero que no deja de ser un mito puesto que el hombre -el 99,9% de la humanidad- no está hoy día con respecto al Universo en situación muy diferente a la del habitante de Roma, Grecia, Egipto o Babilonia antigua. La realidad del hombre está, hoy más que nunca, circunscripta a la estructura del sistema solar y, fundamentalmente, de la Tierra, de la cual, bueno es recordarlo: NADIE ENTRA NI SALE COMO NO SEA AL NACER O MORIR (con la excepción, claro está, de algunos astronautas zombies). Ésta es la realidad concreta de miles de millones de hombres y todo lo demás es teoría cientificista elaborada por elites urbanas, por seres desarraigados de la naturaleza que flotan en el mar del nominalismo, en un mundo de jergas y signos vanos. El habitual daltonismo gnoseológico del "científico" occidental es en el caso de la evaluación cósmica simple miopía, a pesar de la extensión del espectro sensorial que supone la "instrumentación", porque NADA PUEDE CONOCERSE AFUERA, NADA QUE NO HAYA SIDO PREVIAMENTE CONOCIDO ADENTRO. Ya la información sensorial NATURAL del hombre era insuficiente y equívoca para aprehender un fenómeno: pero INTERCALAR entre el fenómeno desconocido y los sentidos un fenómeno conocido, que eso es un "instrumento", y pretender que de esa triple implicación puede obtenerse verdadero conocimiento es pura necedad. Lo que se obtiene son "teorías científicas", es decir, una especie de veneno cuya toxicidad aumenta en proporción directa a la complejidad estructural del objeto fáctico que intenta explicar. Por supuesto, cuando el objeto de la teoría es "el universo", el "tamaño" de la teoría, y su toxicidad, es tremendamente "Grande", "como un Dios". Que no se diga que exageramos: vaya cualquiera a un tranquilo valle, o a una aldea de campaña, o inclusive a los suburbios de alguna urbe moderna, es decir, a los lugares a donde habita la mayoría de la gente del mundo, quienes jamás han visto, ni verán, en el cielo otra cosa que puntos brillantes, y escuche a esas personas hablar de los anillos de Saturno o de los Black Hole, siéntalas decir que "el universo está en expansión", AFIRMAR QUE TODO ESTO ES CIERTO, QUE ELLOS LO CONOCEN PORQUE ES "CIENTÍFICO" Y PORQUE "TODO EL MUNDO LO SABE"; oiga estas cosas con paciencia y luego dedíquese a observar la MUGRE, la MISERIA, el HAMBRE, el VICIO, o cualquier otra lacra de las que rodea y cubre a esas personas pero que ellas NO VEN, AUNQUE CREEN SABER QUE ES UN BLACK HOLE, y reflexione luego si esas buenas gentes no han sido intoxicadas con veneno cultural, si no se les ha inoculado en la mente elementos nocivos y paralizantes.

Solamente en un marco histórico tenebroso como el Kaly Yuga, y bajo el impulso corruptor de la Sinarquía, podría haberse dado semejante tipo humano nihilista, que halla certidumbre en conceptos tan improbables como absurdos y cuyos contenidos aluden a realidades insólitamente alejadas de su vida cotidiana, a la que niega con su actitud y de la que, indudablemente, pretende huir.

Por eso quien suponga que el Universo es una construcción demasiado "grande", en la cual el hombre no puede tener ninguna importancia, está obligado a desintoxicarse previamente pues de lo contrario no podrá comprender lo que aquí explicamos. La Sabiduría Hiperbórea asegura, contra toda afirmación cultural opuesta, que el Demiurgo creó el Universo con criterio antropocéntrico y que el hombre -no sólo el terrestre sino cualquier clase de animal-hombre- es fundamental porque otorga "sentido" a la creación. Hecha la advertencia, vamos a explicar esta finalidad que debe cumplir el animal-hombre o pasú dentro del Universo.

Texto tomado de "Fundamentos de la Sabiduría Hiperbórea - Nimrod del Rosario"

miércoles, 6 de agosto de 2014

EL SENDERO DE LA MANO IZQUIERDA, INTRODUCCIÓN - STEPHEN E. FLOWERS

Comenzaremos con las definiciones. La reflexión filosófica exige claridad, y necesitamos claridad en este dominio públicamente inexplorado. Sin definiciones precisas cualquiera que explore este camino en cualquier nivel puede ser llevado en el mar de malentendidos y confusiones (en especial en la parte sobre las descripciones históricas del camino de la izquierda y la "magia negra"). La comprensión exacta de la naturaleza del sendero de la mano izquierda gira en torno a una teoría precisa del universo en el cual este es percibido. Esta teoría y el modelo que presenta serán de utilidad en el análisis de las tradiciones del sendero de la mano izquierda a lo largo de la historia. (1)

El universo es la totalidad de la existencia, tanto conocida como desconocida. Este es un modelo complejo, dividido en al menos dos componentes: 1) el universo objetivo y 2) el universo subjetivo. El universo objetivo es el cosmos natural - u orden mundial. Es esencialmente mecánico u orgánico, es decir, está regido por ciertas leyes predecibles que se manifiestan en un espacio/tiempo continuo. El universo objetivo, incluyendo las leyes que lo rigen, pueden ser equiparados con la "naturaleza", así como con "Dios" en la tradición judeo-cristiana. Todas las ciencias naturales, así como la teología ortodoxa se basan en el concepto de que las leyes del universo objetivo se pueden descubrir y cuantificar o describir de una manera puramente racional en primer lugar, o por "revelación divina" en segundo lugar. Cuando se consideran de cerca, es evidente que lo que se conoce generalmente como "Dios" en las religiones ortodoxas es en realidad idéntico a lo que se conoce como la creación – el orden natural/mecánico/orgánico - o cosmos. También podría indicar que se ha producido en general una distinción popular, pero a veces engañosa entre los conceptos "mecánicos" y "orgánicos". Por un lado son los mismos porque ambos se rigen en las leyes predecibles. Un reloj en el trabajo o el cuerpo humano son a la vez gobernados y sostenidos por ciertas estructuras mecánicas que les permiten funcionar en sus ambientes. En otro nivel hay una distinción entre lo mecánico y lo orgánico en donde el modelo orgánico tiene la capacidad de propagar y transformar las estructuras mecánicas para asegurar su supervivencia. Esto es posible porque hay mecanismos codificados dentro del organismo expresamente para este propósito (ADN) y porque la estructura molecular moldeable del mecanismo permite estas mutaciones.

El universo subjetivo es el "mundo" de cualquier entidad consciente dentro del universo. Hay tantos universos subjetivos como seres pensantes. El universo subjetivo es la manifestación particularizada de conciencia dentro del universo. Por lo general, la experiencia del universo objetivo es solo indirecta, la información relativa tiene que venir a través del universo subjetivo. Curiosamente el universo subjetivo no parece estar regido por las mismas leyes físicas/mecánicas/orgánicas del universo objetivo - de hecho, esta es la principal diferencia entre ellos. El universo subjetivo tiene la posibilidad de actuar de una manera no natural, es decir, libre de las limitaciones del mundo de los cinco sentidos y las tres dimensiones.

En este punto, vale la pena señalar que los términos objetivo/subjetivo no tienen nada en común con la distinción entre preciso/impreciso o exacto/inexacto en los que el uso popular podría haber proyectado algo sobre los términos. El universo subjetivo es capaz de realizar múltiples operaciones mucho más precisas y exactas que el universo objetivo – la  lectura y comprensión de estas palabras se basa en el ejercicio de una facultad dentro de tu universo subjetivo. En términos gramaticales simples el tema es el lector, es decir, el que lee, y el objeto es lo que se lee. El universo subjetivo maneja un amplio espectro de posibilidades que van desde prácticamente las precisiones absolutas hasta el engaño casi total, ya que no está limitado por las leyes naturales. El foco o epicentro de este universo subjetivo no natural se asimila a la conciencia humana, o alma, o el yo.

El aspecto no natural del alma está claro y, básicamente, indica el accionar de la humanidad para imponer estructuras creadas artificialmente en el universo subjetivo sobre el universo objetivo. Todas las estructuras creadas artificialmente (es decir, las realizadas por el arte/artesano) son, por definición, algo separado y aparte del cosmos – como las pirámides, poemas o instituciones políticas. Los animales, muchos de los cuales pueden tener organizaciones sociales complejas, están limitados por la naturaleza y por su programación orgánica. La manada de lobos, no importa si está en una u otra parte del mundo, ahora o hace un millón de años, tiene el mismo orden social. Pero se mirará en vano tratando de encontrar dos instituciones sociales humanas que sean absolutamente idénticas. Cualquier cosa que sea producto del universo subjetivo - individual o colectivo - llevará la marca de variación.

En cada caso determinado del alma - ese fenómeno del universo subjetivo - implica la existencia de una primera forma o principio general del que se derivan todas las determinadas manifestaciones. De la forma más filosóficamente refinada en las escuelas del sendero de la mano izquierda el primer principio de inteligencia aislada es identificado como el “Príncipe de las Tinieblas,” o la máxima deidad del sendero de la mano izquierda. Este es el arquetipo del Yo del que se derivan todos los seres particulares. Es también un elemento del universo no natural que pertenece objetivamente al universo mismo. De esta manera el Príncipe de las Tinieblas puede ser visto como un ser sensible e independiente en el universo objetivo, porque él es el principio de esa cualidad en el universo. La humanidad es la única especie que conocemos que comparte esa cualidad. 


Notas:
(1) Una fuente principal de esta discusión es Michael A. Aquino "Black Magic in Theory and Practice" (San Francisco: Templo de Set, 1987) [= Crystal Tablet of set, pp. 1-61]

Tomado de "Lords of the Left-Hand Path: Forbidden Practices & Spiritual Heresies - Stephen E. Flowers"